Ana y Pablo nos cuentan su experiencia en el Pazo da Touza

 

”Nos gustaría compartir con vosotros nuestra experiencia del mejor día de nuestra vida. Y todo gracias a los profesionales que nos acompañaron; pero en especial a Ana Gentil y a todo el equipo del Pazo da Touza.

 

La ceremonia de nuestra boda fue en la iglesia situada en la parroquia de San Félix, en Nigrán, y fue dirigida por nuestro amigo Rafa, diácono de A Coruña, con la bendición de Don Constantino, el cual nos dio el permiso para que pudiéramos utilizar su iglesia, haciendo todo mucho más emotivo e íntimo.

Galo Floristas se encargó de la decoración floral, tanto de la iglesia, el Pazo, ramo y tocado; y no pudo ser más acertada la selección de flores que concordaban con la alegría de nuestro día.

Pablo vestía un chaqué espectacular de la sastrería de The One Chaqué de Lugo, con los gemelos que le regaló mi padre y el reloj de la pedida de mano. Yo, un vestido de ThinkingAli diseñado por mi prima Alicia Coda, tocado de Galo Floristas y peinada por Bea de Rosa María Moreda, armonizando los pendientes de mi madrina, regalo de mi abuela Victoria, y el anillo de pedida.

 

La música que nos acompañó en la ceremonia estaba a cargo de un cuarteto de cuerda con la voz de la soprano Esperanza Mara. Tanto la entrada del novio como de la novia erizaron el vello de todos los asistentes y hasta cayeron algunas lagrimillas con la emoción.

A la salida de la iglesia una pequeña representación de la Asociación Rosalía de Castro de Padrón amenizó la salida sorprendiendo al novio con gaitas y tambores. Fue un regalo de mis amigas de la facultad, incluso una de ellas formaba parte del grupo, tocando a pleno sol con sus tacones.

Para desplazarse al lugar donde tenía lugar el banquete nupcial tuvimos la suerte de utilizar un Citroën azul clásico de los años 50.

Cuando ya pensábamos que no había posibilidad de mejorar el día, llegamos al Pazo da Touza a seguir con la celebración. Al llegar y ver a todos los camareros con un sombrero de paja y ver que nuestros invitados tenían también sombreros y sombrillas para combatir los rayos del sol del julio de las “Rías Baixas”, la imagen no podía ser más espectacular. Todo ello fue idea de mi madre, la cual contó con la colaboración de “El plan de tu boda” poniendo un carrito con gorros y sombrillas para todos los invitados, incluso una sombrilla especial para nosotros, los novios.

Y las sorpresas no acabaron ahí. Todo el personal del pazo y, en especial, nuestra querida Ana Gentil tenían todo muy bien atado: nuestro photocall diseñado por Pablo Rosendo con una caricatura nuestra, acompañado de una mesa con attrezzo, una cámara de fotos instantánea y un álbum que nosotros mismos elegimos. El sitting colocado en un lienzo sobre un caballete y nuestras iniciales en poliespán en tamaño grande fue otro de los rincones más bonitos de la boda y lugar de peregrinación de los invitados para tomarse una buena cantidad de fotos.

Como olvidarnos también de la barra de cócteles y la bañera repleta de botellines de Estrella Galicia, que casi triunfó más que el pulpo y el jamón…

También incluimos un entretenimiento para los más pequeños de la mano de “Máis que brincos” empresa dirigida por Iván Rodríguez. Uno de los grandes aciertos del día ya que tanto niños como padres pudieron disfrutar de la celebración con total libertad; hasta tal punto que en ciertos momentos parecía que los más pequeños se habían escapado al país de Peter Pan. Los más pequeños fueron los que, además, disfrutaron con las narices de payaso de colores de la Fundación Theodora, fue nuestra aportación a esta organización el regalo que les ofrecimos a nuestros invitados.

Gracias a Ana Gentil todo resultó como un cuento de “felices para siempre”. Pablo y yo nos hicimos un par de fotos en el jardín del Pazo que han resultado ser espectaculares de las manos de Fotografía Alfonso, quién iba acompañado de Nacho y Héctor, otros dos grandes profesionales. Además, esa escapada también nos dio un momento de intimidad para relajarnos los dos después de todas las emociones vividas en la ceremonia.

 

 

Disfrutamos del aperitivo con nuestros invitados y aprovechamos para sacarnos algunas fotos mientras conversábamos distendidamente con ellos.
El día no podía ser mejor: brillaba el sol y el cielo no podía estar más azul. Sin embargo, no se notaba el sofocante calor durante el cóctel gracias a los rincones de sombra del patio. Entramos en el salón para degustar el menú que habíamos elegido. Todo transcurrió tan bien que se nos hizo corto y a las dos horas dábamos comienzo al baile de la mano de Tocata Dj’s de la mano de Nacho, “nuestro pincha” que cumplió con todo lo que habíamos concretado en la reunión meses antes. De hecho, hasta se amoldó a otra sorpresa que nos tenían preparada que tuvo lugar en medio del baile: un grupo de mariachis sorprendió a todos los invitados a ritmo de rancheras.

Y con la misma alegría e ilusión que empezamos el día llegamos al final de la noche. Estamos convencidos de que todo resultó estupendo gracias a la labor de Ana Gentil y a todo el equipo del Pazo: camareros, cocineros, personal del hotel, la inigualable Claudette…

 

Dicen que cuando disfrutas el momento el tiempo vuela, tal fue así que no nos importaría repetir… ¿dentro de 10 años quizás?”

 

Nos ha encantado publicar este post, recordando esta boda y estos novios tan guays!

Gracias por vuestras palabras y por dejarnos formar parte de este día tan importante.

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